La segunda subasta con fondos Feder dispara un 89% la energía fotovoltaica

Las Islas contarán con 317,7 megavatios de esta tecnología sin contar las placas de autoconsumo

Demonizada como una de las principales responsables de los casi 30.000 millones de euros que llegó al alcanzar el sistema eléctrico español durante la crisis, la energía fotovoltaica quedó relegada en toda España, y también en las Islas. Ahora, el Ministerio para la Transición Ecológica anuncia una subasta, la segunda con cargo al Fondo Europeo para el Desarrollo Regional (Feder) que se convoca en el Archipiélago, para incrementar la presencia de energías renovables. Los paneles que transforman la luz solar en energía eléctrica son los únicos y absolutos protagonistas de una convocatoria que dispone 20 millones de euros y pone en liza 150 megavatios, lo que elevará la presencia de esta tecnología en el mix canario un 89,4% y la llevará a sumar un total de 317,7 megavatios sin contar con la que se destina al autoconsumo.

Como “un hito muy importante” saludó la iniciativa el consejero de Transición Ecológica, Lucha contra el Cambio Climático y Planificación Territorial del Gobierno de CanariasJosé Antonio Valbuena. “Es la primera vez que se produce una subasta de energía fotovoltaica”, añadió. El sistema de reparto hasta la fecha se había guiado por normas distintas que, a decir de la ministra Teresa Ribera, resultaban menos transparentes.

Experiencia ya existe en las Islas con este método que valora, entre otros parámetros, la suma de dinero público que los inversores requieren para poner en marcha sus proyectos; cuanto menos necesiten, más puntuación obtendrán. La convocatoria del día de Navidad de 2018 repartió a través de este método 183,9 megavatios de potencia eólica que debe estar operativa antes del 30 de junio de 2022. De hecho, estos 20 millones de euros proveniente del Feder “son un remanente que sobró”, detalló Valbuena, de esa primera experiencia con fondos europeos destinados a la inversión.

Según cálculos del presidente de la Asociación Canaria de Energías Renovables (ACER), Enrique Rodríguez de Azero, incluidos estos fondos públicos, la convocatoria moverá “alrededor de 124 millones de euros”. En un sector en el que, resaltó, “la creación de empleo triplica a la que se genera en torno a la tecnología convencional”, es decir, la generación con fuentes no renovables.

El propio representante empresarial señaló que el “maltrato” que sufrió la energía fotovoltaica durante la crisis fue “injusto” porque se sabía que nacía “inmadura” pero con “un gran potencial para mejorar con rapidez. Lo hizo más rápidamente de lo que esperábamos y hoy presenta costes imbatibles”, detalló Rodríguez de Azero. Añadió a ello la necesidad de contar con estos incentivos en un lugar como las Islas, “porque la generación con fuentes limpias abarata en mucho a la que utiliza combustibles fósiles, y porque las dimensiones” de los proyectos “son mucho menores que las que tienen los de la Península”.

A los 150 megavatios que saldrán de esta convocatoria y los 183,9 que se repartieron en la subasta eólica se suman otros 118,3 megavatios -también eólicos- que buscan un lugar en el que arraigar. Este régimen de subastas prima -incluso les obliga- a los proyectos que en el momento de concurrir tengan completada su tramitación, es decir, que cuenten con autorización administrativa y declaración de impacto ambiental. Los promotores cubren por ello esos pasos de manera anticipada y esperan después que una convocatoria les dé cabida.

“No lo esperamos en el corto plazo”, afirmó el presidente de Asociación Eólica de Canarias (Aeolican), Rafael Martell, sobre la posibilidad de que haya un nuevo certamen al que puedan aspirar estos proyectos tramitados o en tramitación. Además, mostró su sorpresa por que la fotovoltaica, “que es necesaria”, aclaró, ocupe la totalidad de la potencia convocada.

En su relato, Martell incluyó otra variable que hasta el momento no ha ocupado un lugar principal en el debate, pero que se atisba como un lastre para la penetración de más renovables en las Islas. Se trata del almacenamiento de los excedentes. Cada vez hay más parques eólicos, de manera que en momentos en que la demanda de energía eléctrica es escasa -durante la pandemia ha caído en picado por el cierre de aeropuertos, hoteles, comercios o bares, entre otros negocios- es necesario parar aerogeneradores para no saturar el sistema y provocar un apagón.

Esa circunstancia se evitaría contando con elementos en los que guardar los megavatios hora no utilizados para poder recuperarlos posteriormente cuando ciudadanos y empresas necesiten más luz. Cada giro que no dan las máquinas supone una mayor emisión de gases nocivos. Además, los cálculos de ingresos con los que se gestaron los proyectos se trastocan, lo que podría desincentivar la inversión a futuro.

Por ese camino transitarán las próximas convocatorias. Lo sostiene Martell y lo reafirma Valbuena. Hasta el momento la central de Chira-Soria es el único proyecto avanzado que tienen las Islas en esa línea, y aún no se ha puesto una sola piedra. El tiempo se ha echado encima, tanto es así que ni tan siquiera la normativa vigente contemplaba la posibilidad. El real decreto aprobado la semana pasada lo hace por vez primera.

Esos proyectos deben caminar por dos vías que confluyan en un mismo objetivo. Según explicó el consejero del Ejecutivo regional, se trata de “almacenar toda la energía limpia que no pueda aprovecharse en un momento concreto” y de incentivar la instalación de “sistemas retribuidos” de almacenamiento que sean capaces de “dar estabilidad al sistema” en lo que se refiere a energías renovables. Las baterías aparecen como aliadas principales en esta batalla.

 

Fuente: El Día (28/06/2020)

Autor: Julio Gutiérrez

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